"La Fundación Vodafone España, en
colaboración con la Fundación Atresmedia, han puesto en marcha 'Pasa la
Bola', una acción solidaria para apoyar el Plan de Ayuda Escolar de Cruz
Roja cada vez que un usuario descargue la aplicación del mismo nombre y
participe con ella.
El Plan de Ayuda Escolar de Cruz Roja apoya a la infancia más
desfavorecida en su desarrollo, acompañándoles en la realización de sus
tareas escolares, motivando el estudio y garantizando una merienda
saludable." MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS).
Ver noticia completa: http://www.europapress.es/madrid/noticia-fundacion-atresmedia-fundacion-vodafone-lanzan-aplicacion-pasa-bola-apoyar-plan-ayuda-escolar-20140304122342.html
Entre los aspectos positivos que encontramos
en esta iniciativa solidaria amparada por las organizaciones Atresmedia y
Vodafone, y gestionada por la ONG “Cruz Roja” se encuentran los siguientes:
Promociona una ayuda en red social,
fomentando valores solidarios, aunque estos mismos se encuentran
relativizados debido al tipo de sociedad en la que vivimos, donde el
capitalismo global ha hecho una gran inversión por erradicar los principios
éticos y morales que le impiden desarrollarse, crecer y reproducirse.
“Los valores de la modernidad –libertad,
igualdad, autonomía, subjetividad, justicia, solidaridad- y las antinomias
entre ellos perviven pero están sometidos a una creciente sobrecarga simbólica:
vienen a significar cosas cada vez más dispares para los distintos grupos y
personas. Al punto que el exceso de sentido paraliza la eficacia de estos
valores y, por tanto, los neutraliza” (De Sousa Santos, 2008: 10).
En las personas de a pie que son usuarios habituales de telefonía móvil
(concretamente Internet móvil), les brinda la oportunidad de contribuir de
manera simbólica a un proyecto solidario desarrollado por Cruz Roja, con un
mínimo de esfuerzo por parte de quienes quieran contribuir. Es una vía
asequible para los ciudadanos/as en relación a que no supone un desembolso
económico (es gratuito si bajas las aplicación) aunque dejan la puerta abierta
a las donaciones privadas y voluntarias por transferencia bancaria. De algún
modo las personas pueden cumplir con la responsabilidad social que todos
tenemos en cuanto habitamos un mismo territorio, compartimos instituciones,
vínculos, aficiones y fuera de todo esto en la responsabilidad de garantizar el
respeto y disfrute de los Derechos Humanos. “Todos los ciudadanos tienen derecho a participar, pues las
organizaciones comunitarias no detentan a este respecto, formalmente por lo
menos, un estatuto o prerrogativa especiales” (De Sousa Santos, 2004).
El
mundo individualista que hemos construido hace que la participación social de
cada persona se delegue a ciertas asociaciones y fundaciones creadas para dicho
fin, pero siempre nos queda el remordimiento de que algo más podemos hacer.
Pero este pensamiento está en oposición a nuestra forma de vida, llena de
prisas, jornadas extenuantes de trabajo y obligaciones familiares, las cuales
nos impiden en más de una ocasión hacer lo que moralmente queríamos y
deberíamos hacer. Esta iniciativa hace
que ese remordimiento se atenúe y nos creamos que hemos colaborado con el
prójimo, es como una limpieza de nuestra alma. Desde el prisma de la Educación
Social, cualquier iniciativa social está en vinculación con la comunidad, con
las personas que dan y las que reciben; las que reciben que dan, algo más importante
que el dinero, que es la conciencia sincera de haber hecho algo necesario a la
persona que da y las personas que dan que hacen como objetivo primordial y
necesario el ayudar a las personas para que superen sus problemas y sean libres
para participar en la comunidad, pues son necesarias para ella. No vemos
educativo un proyecto que es unidireccional. “Reconociendo que la persona humana es el sujeto central del proceso de
desarrollo y que toda política de desarrollo debe por ello considerar al ser
humano como partícipe y beneficiario principal del desarrollo” (Declaración
sobre el derecho al desarrollo. Adaptada por la Asamblea General, resolución
41/128 del 4 de diciembre de 1986).
Esta campaña crea canales de participación, innovadores y dinámicos, para los ciudadanos que pueden aportar un grano de arena para paliar las
consecuencias negativas de la crisis económica en uno de los grupos de mayor
vulnerabilidad como son los niños y niñas.
De la crítica que refleja aspectos negativos de esta acción social
destacan los siguientes:
Consideramos que tanto la
labor de la Cruz Roja como la iniciativa “Pasa la Bola” tienen fines
asistencialistas. No intenta erradicar las causas del problema sino tapar las
consecuencias de dicho problema, generando así un ciclo de asistencialismo. La
campaña desarrollada por la Cruz Roja, aunque no queremos quitarle la debida
importancia que tiene (que la tiene), se ha quedado en un modelo entre
asistencialista y de autosuficiencia según los diferentes modelos de desarrollo
(Carpio, 1996). Esto se refleja en que la ayuda recibida va destinada, en su
mayoría, al apoyo escolar y nutricional de los niños/as. Además, en las bases
del proyecto no queda reflejado que hay una educación para el desarrollo de los
participantes, sus familias y su entorno. También hay que reseñar la
participación limitada de los contribuyentes de la causa, que sólo tienen que
agitar un móvil para sentirse contentos de haber colaborado. Teniendo en cuenta
que el perfil de esa persona es de aquel o aquella que posee un smartphone,
conexión a internet y además sabe descargar apps. Desde un punto de vista
educativo, creemos que debería apostarse por un proyecto holístico en el que se
parte de que todo ser humano posee la potencialidad de buscar activamente los
estímulos y los recursos que necesitan para su desarrollo. De esta manera se
realizaría una intervención más social y no tan fragmentada de la realidad. “El cambio en la educación es fácil de
proponer, complicado
de llevar a la práctica y extraordinariamente difícil de sostener” (Hargreaves, A. y Fink, D., 2008).
Encontramos relación entre estos dos modelos ya que por un lado ofrece
una acción basada en la espontaneidad, el humanitarismo teniendo una labor
específicamente asistencial. Por otro lado, encontramos que los niño/as a los
que va dirigido el proyecto, no son actores de esta iniciativa sino que
simplemente son beneficiarios de ella. Es decir no actúan de manera directa en la realización
efectiva del proyecto. Son beneficiarios porque, de alguna manera, se
“benefician” del producto final de la iniciativa que tiene como meta final ayudar y apoyar el
desarrollo escolar de los niños que están en una situación de dificultad.
Detrás de la palabra “beneficiario” está un enorme
trabajo por parte de los operadores sociales de la Cruz Roja y por los
trabajadores de las empresas que la sostienen. Detrás de esta palabra, hay una
lucha continua para garantizar a todo el mundo el derecho al desarrollo, al
aprendizaje y al estudio. Detrás de “beneficiario” hay muchos esfuerzos y
sacrificios que se resuelve en que los niños tengan una sonrisa en su rostro
con más posibilidades de disfrutar de todas las posibilidades que el mundo les
ofrece. Aun así, no podemos decir que este término tenga un resultado positivo
para nuestra sociedad ya que va unido a asistencialismo. Se instaura una forma
de asistencialismo por la cual los destinatarios son meros receptores del
producto que se les da. De alguna manera, se crea una situación de dependencia
que no promueve totalmente el desarrollo y la independencia. Si proyectos de la
Cruz Roja o de otra empresas están permitidos en nuestra sociedad y no se
apuesta por nada más allá que asistir, ¿hay alguna alternativa a este tipo de
proyectos? ¿Podrían ser las personas beneficiarias partícipes o copartícipes de
estos proyectos y así fomentar el desarrollo comunitario y personal?
El tema de la
publicidad a largo plazo invertida por Vodafone y Antena 3 no es cosa baladí.
¿Hay detrás un pacto de no agresión por parte de Atresmedia hacia Vodafone para
que los medios de comunicación sólo promuevan buena imagen de la compañía
telefónica? Son suposiciones, pero la capacidad solidaria de una multinacional
que supuestamente está detrás de despidos de filiales de calls centers queda en
entredicho.
En relación con la responsabilidad que tiene el Estado vemos que este
proyecto es sustitutivo de las competencias económicas y morales que tiene este
para/con sus ciudadanos.
Un estado democrático es el responsable de proporcionar a sus ciudadanos
los recursos necesarios para una subsistencia digna y no dejar a asociaciones u
ONG´s en dicha labor. Esto nos hace reconsiderar, si nuestro Estado es
realmente democrático o es más bien neoliberal apoyado en una democracia
ficticia.
Así, vemos como también se intenta delegar la responsabilidad de cambio
a los ciudadanos de manera que una participación activa llega a ser
individualista, generando una conciencia atomizada de la acción social (Pellas
Neto, 2004). Resulta paradójico cómo por un lado nos reconforta personalmente
estar colaborando con los problemas sociales pero sin tomar contacto directo
con ellos: “Yo ya he participado, ya he
hecho bastante por mi entorno o sociedad y ¡qué bien que no me he gastado nada!”.
Por último, nos planteamos si ¿podrían
destinarse los recursos obtenidos directamente a la gestión de los centros
educativos y que sean ellos quienes distribuyan la riqueza y asignen
eficientemente? ¿Tiene que ser Cruz Roja quien gestione la asignación de los
recursos? ¿Se está solapando en la actualidad a los poderes públicos en su
responsabilidad de paliar las necesidades?
Como estudiantes de 4º de Grado en Educación Social hemos elaborado individualmente unos artículos de opinión que podeís descargar y leer en el siguiente enlace: